Este horno, que podemos ver a dos kilómetros del núcleo urbano del pueblo, en la margen izquierda del río Pedroso, constituye uno de los vestigios de arqueología industrial más importantes de la provincia de Burgos. Mide casi 9 metros de altura, y es el resto más visible del complejo conocido como la “ferrería de arriba”, y cuyo nombre oficial es el de “La Constancia”.

     

    Durante el siglo XIX y hasta el primer tercio del siglo XX la obtención del hierro, procedente de las minas de la Sierra, supuso una actividad económica que proporcionaba trabajo a  mucha gente de la zona, por lo que llegó a  considerarse el pilar sobre el que promover el desarrollo comarcal.La ferrería proporcionaba trabajo a más de 100 operarios en sus momentos de mayor actividad, a los que había que añadir los que generaba indirectamente.

                                                                                                  

    La denominación de ferrería hace referencia a un establecimiento cuya función principal es el beneficio del mineral del hierro, reduciéndolo a metal. Esta reducción se consigue por medio de la aplicación del calor obtenido por la combustión del carbón vegetal.

     

    Las edificaciones principales de la ferrería La Constancia se repartían a ambos márgenes del río Pedroso a la altura del término Valdecinarre y eran las siguientes:

            

    1 Edificio principal dónde se encontraba el horno, en el cual el mineral de hierro se mezclaba con carbón vegetal de roble o haya para conseguir    que fundiera y así obtener lingotes de hierro.

    2 El cauce, construido para conseguir mover las ruedas hidráulicas que impulsaban los fuelles que inyectaban aire al horno.

    3 La fragua, próxima al edificio, en la margen derecha del río, dedicada al trabajo del hierro, dotada de dos ruedas hidraúlicas y dos martinetes

    4 Los almacenes y carboneras, situados a ambos lados del río, dónde se hacía acopio de los materiales necesarios.

    5 El Cobertizo situado en la parte superior, que daba cobijo a  las “machacadoras”, mujeres que desmenuzaba el mineral antes de introducirlo en    el horno.

    6 Además, existían fuera del edificio central, una oficina y al menos tres viviendas para los operarios.